La educación como motor de politica social para el desarrollo sostenible territorial

 

LA EDUCACIÓN COMO MOTOR DE POLITICA SOCIAL para el desarrollo sostenible territorial y como tema objeto de estudio se aborda desde los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), donde el objetivo # 4 “Educación con calidad” tiene como propósito lograr una educación inclusiva y de calidad para todos, se basa en la firme convicción de que la educación es uno de los motores más poderosos y probados para garantizar el desarrollo sostenible. Con este fin, el objetivo busca asegurar que todas las niñas y niños completen su educación primaria y secundaria gratuita para 2030. También aspira a proporcionar acceso igualitario a formación técnica asequible y eliminar las disparidades de género e ingresos, además de lograr el acceso universal a educación superior de calidad.

Desde año 2016 se adelantó un diálogo, con diversos sectores y actores, con el propósito de definir una batería de indicadores asociada a los ODS que ayude al pueblo colombiano a través del gobierno a dar cumplimento y mejorar la calidad de vida. Es por ello que dos años después en Bogotá, el 16 marzo de 2018, Colombia definió las metas para garantizar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una agenda adoptada por 193 países, que busca mejorar sustancialmente los indicadores de pobreza, salud, educación, igualdad de género, trabajo, infraestructura, cambio climático y justicia, entre otros.

Se trata de 16 grandes apuestas contempladas en el documento CONPES 3918, que estimularán el cumplimiento de las 169 metas de los ODS, además de la designación de 30 entidades nacionales que serán las encargadas de liderar las acciones, que hasta el año 2030 marcarán la ruta del desarrollo social y económico de los colombianos en armonía con el medio ambiente.

Ya definidos estos indicadores, los municipios deberán articular y realizar la homologación respectiva para dicho seguimiento. Colombia cuenta en la actualidad con grandes oportunidades para construir un país en paz: un Plan Nacional de Desarrollo que le apuesta a la paz por los próximos años y el acuerdo entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, que busca dar paso a una fase de construcción de paz entre todos los Colombianos.

Aunque la educación es considerada un agente fundamental, estratégico, integrador y catalizador en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por la Organización de las Naciones Unidas en la Agenda 2030; en los municipios, los estudiantes de las instituciones educativas públicas de básica primaria y secundaria, presentan problemas psicosociales, por la ausencia de corresponsabilidad entre los actores que tienen como misión la eficacia del proceso educativo. 

Para el Ministerio de Educación, los PRAE (Proyectos Ambientales Escolares), son proyectos pedagógicos que promueven el análisis y la comprensión de los problemas y las potencialidades ambientales locales, regionales y nacionales, y generan espacios de participación para implementar soluciones acordes con las dinámicas naturales y socioculturales. 

La óptica de su quehacer es la formación desde una concepción de desarrollo sostenible, entendido como el aprovechamiento de los recursos en el presente, sin desmedro de su utilización por las generaciones futuras, con referentes espaciotemporales y sobre la base del respeto a la diversidad y a la autonomía y que contempla no sólo aspectos económicos sino sociales, culturales, políticos, éticos y estéticos en pro de una gestión sostenible del entorno. Los Ministerios de Educación Nacional y de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, adelantan estrategias para la inclusión de la dimensión ambiental en la educación formal, a partir de las políticas nacionales educativa y ambiental y la formación de una cultura ética en el manejo del ambiente, mediante la definición y puesta en marcha de los PRAE.

La inclusión de la dimensión ambiental en el currículo, a partir de proyectos y actividades específicos y no por medio de una cátedra, permite integrar las diversas áreas del conocimiento para el manejo de un universo conceptual aplicado a la solución de problemas. Así mismo, permite explorar cuál es la participación de cada una de las disciplinas en un trabajo interdisciplinario y transdisciplinario, para hacer posible la formación en la ciencia, la técnica y la tecnología desde un marco social que sirva como referente de identidad del individuo y genere un compromiso con él mismo y con la comunidad. Se requiere una solución que permita la generación de espacios comunes de reflexión, el desarrollo de criterios de solidaridad, tolerancia, búsqueda de consenso, autonomía y, en últimas, que prepare para la cogestión en la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida, propósito fundamental de la educación ambiental.

Además del diseño y la implementación de PRAES como estrategia central para la inclusión de la dimensión ambiental en la escuela, es posible insertar esta dimensión por medio de otras estrategias, como son los grupos ecológicos o ambientales. Ahora bien, para permear el currículo a través de su trabajo, estos grupos deben tener en cuenta las características generales que identifican los PRAE (basarse en diagnósticos ambientales, considerar para su estructuración componentes como la investigación, la interdisciplina y la gestión en el contexto del mejoramiento de la calidad de vida, entre otros) y apoyarse en trabajos ambientales que estén realizando diversas instituciones u organizaciones en la localidad. En lo que tiene que ver con las granjas integrales o las huertas escolares que, de acuerdo con la Ley 115 funcionarán en el área rural, estas deben tener en cuenta los lineamientos generales (conceptuales y curriculares) planteados en la Política Nacional de Educación Ambiental.

De ahí que el trabajo ambiental propenda al logro del mejor estado de desarrollo posible, lo cual hace referencia a sistemas de valores sociales y a las prioridades que una colectividad decide para su futuro. Por eso, lo ambiental y la educación ambiental se relacionan directamente con la construcción de un proyecto de sociedad, y su preocupación, además de la calidad de vida de las diversas poblaciones, es la supervivencia de la especie humana. 

Si bien la administración pública viene trabajando en los temas de educación con la cobertura, calidad educativa, deserción escolar y espacios de convivencia, debemos tener en cuenta que los problemas psicológicos y sociales, en particular los relacionados con la conducta y la escuela, son más frecuentes durante la adolescencia que en cualquier otro momento durante la infancia. Los adolescentes son más independientes, tienen mayor capacidad de desplazarse por sí mismos y suelen quedar fuera del control directo de los adultos. Cuando la mala conducta se convierte en grave y frecuente, los adolescentes deben ser evaluados por un profesional de la salud mental para descartar la presencia de un trastorno psicosocial. En particular, la depresión, la ansiedad y los trastornos de la conducta alimentaria son frecuentes durante la adolescencia.

En relación con el riesgo social del estudiante se analizará algunos factores sociales y ambientales que pueden conducir a resultados negativos. Como principales factores de riesgo social tenemos:
 Inadecuado ambiente familiar: cuando la familia es disfuncional, no cumple sus funciones básicas y no quedan claros las reglas y roles familiares, se dificulta el libre y sano desarrollo de la personalidad del adolescente. Es necesario que exista un soporte familiar abierto, capaz de asimilar los cambios requeridos para la individualización del adolescente.

Pertenencia a grupos antisociales: este factor tiene como causa fundamental la satisfacción de la necesidad de autoafirmación y la necesidad del seguimiento del código grupal. Por lo general cuando los adolescentes no encuentran una vía adecuada de autoafirmación tratan de buscarla en este tipo de grupo donde fácilmente la encuentran, con el reconocimiento grupal ante la imitación de sus patrones inadecuados.

La promiscuidad: es un factor de riesgo social que no sólo puede ser motivo de embarazos precoces y enfermedades de transmisión sexual, sino que también propicia una autovaloración y autoestima negativas que puede deformar la personalidad del adolescente.
 Abandono escolar y laboral: este hecho provoca que el adolescente se halle desvinculado de la sociedad y no encuentre la posibilidad de una autoafirmación positiva, al disminuir las posibilidades de comprobar sus destrezas para enfrentar los problemas y asumir responsabilidades, lo cual resquebraja su autoestima, la confianza en sí mismo y en sus posibilidades de desarrollo social.
Bajo nivel escolar, cultural y económico: estos son elementos considerados como protectores del desarrollo y la salud y el hecho de presentar un déficit en ellos le impide al adolescente un enfrentamiento adecuado a las situaciones de conflicto.

De manera general podemos decir que el manejo de estos factores de riesgo permite identificar a aquellos adolescentes que están más expuestos a sufrir los daños que los aquejan, como accidentes, embarazos precoces, abuso de sustancias psico-activas, enfermedades de transmisión sexual y el suicidio; por lo que la sociedad y el sistema educativo y de salud, deben propiciar el desarrollo de factores protectores que apoyen el crecimiento y la maduración sana del adolescente, como son el establecimiento y el logro de una adecuada autoestima, que le brinde posibilidades de enfrentar problemas con responsabilidad; además de oportunidades de autoafirmación positiva y le proporcione espacios sociales adecuados para lograr un soporte familiar abierto y brindar oportunidad de superación educacional y cultural que le faciliten la solución a los problemas, pues la ausencia de vías para la solución puede llevar al adolescente a alcanzar altos niveles de desesperación, además de sentimientos de impotencia y por tanto a la autodestrucción y al suicidio.

Es por esto, que los gobiernos locales en sus agendas deben incorporar prácticas de gestión, que propendan por el desarrollo armónico de los estudiantes como población gestora de nuevos escenarios en la sociedad. Vale la pena resaltar lo siguiente: en la evolución hacia ciudades inteligentes (nueva gestión pública), donde la transversalidad y multidisciplinariedad de las estrategias de gobierno, ya sea por su interrelación en los sectores tecnología, economía, sociedad y gestión pública, deben trabajar con una misma visión para concretar las iniciativas.

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